Día 1 Castellote y Estercuel
Primer día de la aventura por el Maestrazgo, los pronósticos daban lluvia todo el fin de semana pero eso no nos iba a detener, así que en torno a las 9:00h nos ponemos en carretera, Idoia y Rafa desde la Imperial y yo desde Lleida.
Habíamos quedado en la gasolinera Bonárea de Mora d'Ebre a las 10:30 y con inusual puntualidad Birraidera 😂😂😂 llegamos al punto de encuentro.
La iglesia se construyó adosada al torreón, este con el paso del tiempo se convirtió en una cárcel de cinco plantas, en función de la gravedad del delito los reos eran confinados en las diferentes plantas, siendo la planta sótano donde encerraban a los de delitos más graves, Esta planta hasta el año 2005 fue utilizada para guardar a los toros del encierro. Al convertir el torreón en prisión fue necesario ubicar a quien había de vigilar a los presos, así se construyó adosada a la otra pared la vivienda del carcelero y, se abrieron dos puertas a través de los muros de 1,5m de espesor en cada planta para ubicar a los presos y, a través de un agujero, se les hacía llegar la comida. Los ocupantes de la última planta tenían el privilegio de poder seguir la santa misa desde una ventana de la iglesia mediante una especie de balcón enrejado.
Como todo lo que sube ha de bajar hicimos pasar un mal rato a Idoia, y es que menuda pendiente tenía la calle 😁😁😁
Al salir de la visita se oían el tronar, y aunque estábamos en la ruta del Tambor, no eran estos sino el cielo que amenazaba tormenta, dudamos entre seguir hacia Estercuel a dejar las cosas en la casa o, por la hora, comer en Castellote o en los alrededores, como Castellote estaba en fiestas nos fuimos al Mas de la Mata y degustamos unos ricos platos de Corzo y Pato.
Después de la pitanza nos dirigimos a Casa Rural La Mimbrera en Estercuel donde Sonia nos estaba esperando para darnos una calurosa bienvenida y enseñarnos la que sería nuestra casa los próximos dos días, una casa preciosa como podéis observar. El haber parado a comer fue un acierto ya que durante el camino observamos que había caído una buena tormenta, que hubiésemos cogido seguro





























































